Oaxaca de Juárez, Oaxaca, 10 de mayo 2025.- El delegado del Comité Ejecutivo Nacional del PRI en Oaxaca, Heliodoro Díaz Escárraga, expresó su preocupación por la evidente carga partidista que acompaña a varios de los aspirantes al recién propuesto Tribunal de Disciplina Judicial, órgano que sustituirá al Consejo de la Judicatura y que tendrá el poder de investigar y sancionar a jueces y magistrados. Con un tono intelectual y una pizca de ironía, Díaz advirtió que lo que se está gestando no es un órgano de vigilancia, sino uno de sumisión.
“Nos quieren vender la idea de un tribunal que castigará a los corruptos del Poder Judicial, pero pareciera más bien un tribunal que premiará la obediencia partidista”, declaró. Citando datos publicados por la periodista Alejandra Canchola en El Universal, Díaz destacó que al menos 15 de los 41 aspirantes al tribunal tienen vínculos directos con Morena, lo que representa un riesgo mayúsculo para la independencia del Poder Judicial.
Entre los nombres mencionados por Díaz destacan Celia Maya y Bernardo Bátiz, personajes cercanos al presidente López Obrador, y José Artemio Zúñiga Mendoza y Jaime Santana Turral, afines al exministro Arturo Zaldívar, ambos señalados por ceder ante presiones para favorecer los intereses del Ejecutivo. “Es decir, no es que estén vinculados a la justicia, sino a la obediencia”, ironizó.
El delegado del CEN del PRI sostuvo que el análisis de perfiles no deja lugar a dudas sobre el sesgo del proceso: 34% de los aspirantes tienen filiación política directa (la mayoría con Morena), 16% carecen de experiencia suficiente, 10% están involucrados en casos preocupantes y 3% simplemente no han aparecido en el proceso. “Una especie de casting judicial con más tintes de reality político que de vocación constitucional”.
“Nos preocupa profundamente —añadió— que el nuevo tribunal no sea un garante de la ética judicial, sino una herramienta más de control político. Si el disciplinador es parte del grupo a disciplinar, no habrá justicia, solo sumisión”.
Finalmente, Díaz llamó a las instituciones, a las universidades y a la sociedad civil a levantar la voz ante esta nueva intentona de colonizar otro poder del Estado. “Porque si la justicia se pinta de un solo color, deja de ser justicia y se convierte en propaganda”. Y remató: “el tribunal que juzgue a los jueces debe ser independiente, no un club de leales al Ejecutivo. De lo contrario, no será un tribunal: será una oficina de control político con toga”.
Con un tono técnico, Díaz dejó clara la postura del PRI frente a una iniciativa que podría marcar —de forma negativa— el futuro de la justicia en México.

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