Entre la soberanía y las sospechas: Silva Romo defiende a Morena frente a las acusaciones de narcopolítica

Entre la soberanía y las sospechas: Silva Romo defiende a Morena frente a las acusaciones de narcopolítica

Las asambleas informativas impulsadas por Morena en Oaxaca han dejado de ser únicamente ejercicios de organización territorial. También se han convertido en la principal plataforma para responder a la narrativa que, desde distintos sectores de la oposición y del extranjero, busca vincular al movimiento con presuntos nexos con el crimen organizado.

Así lo sostuvo el senador Luis Alfonso Silva Romo, quien defendió la estrategia política del movimiento encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum y rechazó que las acusaciones contra el exgobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, sean un hecho aislado. A su juicio, forman parte de una ofensiva política diseñada para debilitar electoralmente a Morena.

En entrevista para #EnlaceOaxaca, el legislador explicó que el fin de semana recorrió municipios como Ejutla, Santa Cruz Xoxocotlán, Santa Lucía del Camino, Tlacolula y la capital oaxaqueña, donde —aseguró— las convocatorias han reunido entre dos mil y tres mil asistentes por evento, acumulando ya cientos de miles de participantes en todo el estado.

Para Silva Romo, estos encuentros representan mucho más que actos partidistas. Los describió como espacios para fortalecer la soberanía nacional, informar a la ciudadanía sobre el contexto político que enfrenta el país y mantener un contacto permanente con las comunidades. Incluso estableció un paralelismo entre estas asambleas y los sistemas normativos internos de Oaxaca, al considerar que ambos expresan la voluntad popular como fundamento de la soberanía.

Sin embargo, el momento más intenso de la conversación llegó al abordar los señalamientos contra Rubén Rocha Moya y otros gobernantes morenistas investigados por autoridades estadounidenses por presuntos vínculos con el narcotráfico.

Ante los cuestionamientos sobre si las asambleas también buscan contener el desgaste político derivado de esos casos, el senador respondió que existe una estrategia impulsada desde el extranjero para presentar al gobierno mexicano como un “narcogobierno” y debilitar al movimiento de la Cuarta Transformación.

Como ejemplo, señaló que dirigentes opositores como Alejandro Moreno y Lilly Téllez realizan constantes visitas a Estados Unidos para solicitar una mayor intervención en los asuntos internos de México, lo que, afirmó, constituye una amenaza a la soberanía nacional.

En respaldo de su postura, Silva Romo recurrió a los resultados en materia de seguridad. Sostuvo que durante la administración de Claudia Sheinbaum se han destruido miles de laboratorios clandestinos de fentanilo, decomisado grandes cantidades de drogas y reducido de manera importante los homicidios dolosos. En el caso de Oaxaca, afirmó que la entidad pasó del octavo al quinto lugar nacional en indicadores de seguridad durante el gobierno de Salomón Jara Cruz. A su juicio, esos datos contradicen la narrativa que pretende vincular al gobierno con estructuras criminales.

La entrevista también dio espacio a una visión distinta sobre el caso Rocha Moya. Se planteó que las investigaciones impulsadas por Estados Unidos pueden interpretarse como procedimientos judiciales dirigidos contra personas específicas y no necesariamente como un intento de intervenir en la vida política de México. Asimismo, se cuestionó que un asunto de carácter penal se haya trasladado al terreno del debate diplomático y político.

Silva Romo respondió que, hasta el momento, no existen pruebas públicas suficientes para acreditar responsabilidad penal y recordó que la Fiscalía General de la República deberá actuar únicamente cuando existan elementos jurídicos sólidos, no por presiones políticas o mediáticas. Al mismo tiempo, reiteró que, si algún servidor público incurrió en conductas ilícitas, deberá responder ante la justicia.

El intercambio reflejó dos posturas claramente diferenciadas sobre uno de los temas que hoy dominan la agenda nacional. Mientras una sostiene que las investigaciones estadounidenses responden a procedimientos legales contra funcionarios específicos, la otra advierte que detrás de esos casos existe una estrategia política orientada a debilitar a Morena rumbo a los próximos procesos electorales.

Más allá de las diferencias, el debate dejó claro que la discusión sobre seguridad, soberanía y la relación con Estados Unidos seguirá ocupando un lugar central en el escenario político mexicano.

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