Exclusiva | Camilo Peña, editor de Vida de Hoy y Cultura de El Tiempo, relató desde Bogotá las primeras horas de angustia tras el sismo de 7.4 grados que sacudió a Colombia y que deja, hasta el momento, 111 personas fallecidas.
Bogotá despertó este lunes con uno de los movimientos telúricos más fuertes de su historia reciente. El sismo de magnitud 7.4 que sacudió distintas regiones de Colombia provocó escenas de angustia, daños y una emergencia que, conforme avanzan las horas, mantiene a las autoridades en labores de rescate y evaluación.
Desde la capital colombiana, Camilo Peña, editor de Vida de Hoy y Cultura del periódico El Tiempo, compartió en entrevista exclusiva para #EnlaceOaxaca el relato de las primeras horas después del movimiento y describió la dimensión del temor que se vivió, particularmente por la duración y la intensidad del fenómeno.
“Fue bastante fuerte”, resumió Peña al explicar que se trata del sismo de mayor magnitud registrado en Colombia durante el último siglo. Aunque los colombianos están acostumbrados a los movimientos de tierra —en el país se registran, de acuerdo con el periodista, más de 2 mil sismos diariamente—, la magnitud de este evento tomó por sorpresa a la población.
Peña relató que se dirigía hacia las instalaciones de El Tiempo cuando comenzó el movimiento. Iba a bordo de un automóvil y, desde ahí, pudo observar una de las imágenes que más le llamó la atención durante los primeros minutos: vehículos detenidos mientras el suelo continuaba moviéndose.
“Los carros se detuvieron mientras pasaba este sismo y no se detenía”, contó.
La escena, explicó, generó una angustia distinta a la de un movimiento habitual. En Bogotá, dijo, la población cuenta con sistemas de alarma en numerosos conjuntos residenciales y existe una cultura de prevención debido a la actividad sísmica del país. Sin embargo, esta vez la percepción fue diferente.
“Tiembla, se puede demorar unos segunditos y ya pasa, pero acá no”, relató.
El propio Peña reconoció que tuvo cierta fortuna al encontrarse en la calle y dentro de un vehículo cuando ocurrió el movimiento. Aun así, describió los minutos posteriores como un momento de incertidumbre, especialmente conforme comenzaron a conocerse reportes procedentes de otras ciudades.
Entre las zonas más afectadas se encuentran Cali y Pereira, además de otras regiones del llamado Eje Cafetero, donde comenzaron a difundirse imágenes de daños y personas atrapadas entre los escombros.
La cifra de víctimas aumenta
Mientras los equipos de emergencia avanzan en las labores de búsqueda y rescate, el balance de víctimas se ha incrementado. De acuerdo con la información compartida por Peña durante la entrevista, la cifra oficial preliminar alcanzaba ya 111 personas fallecidas.
El periodista señaló que todavía existe preocupación porque el número podría aumentar conforme las autoridades ingresen a las estructuras afectadas y concluyan las evaluaciones en las zonas de desastre.
Pero en medio de la tragedia también han aparecido historias de supervivencia.
Peña relató el caso de una mujer localizada y rescatada de entre los escombros en Manizales, en la región del Eje Cafetero. Para los equipos de emergencia, cada persona localizada con vida representa una carrera contra el tiempo.
“El reloj no juega a favor”, explicó el periodista, al referirse a la urgencia de que los cuerpos de rescate puedan ingresar a las zonas afectadas y localizar a quienes todavía pudieran encontrarse atrapados.
El gobierno declara desastre nacional
Ante la magnitud de la emergencia, el gobierno colombiano activó los mecanismos nacionales de atención y respuesta.
Peña explicó que, aproximadamente una hora después del sismo, el presidente Abelardo de la Espriella se reunió en Bogotá con su gabinete y con los responsables de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo.
Posteriormente, se declaró desastre de carácter nacional, una medida que busca facilitar la movilización y entrega de recursos para atender a las comunidades afectadas.
El objetivo inmediato es acelerar la respuesta institucional, particularmente en las regiones donde existen personas atrapadas, daños estructurales y necesidades de atención de emergencia.
Una duración que todavía se discute
Uno de los aspectos que más llamó la atención durante las primeras horas fue la duración atribuida al movimiento.
En la conversación se hizo referencia a reportes que hablaban de hasta tres minutos de duración. Sin embargo, Peña pidió tomar este dato con cautela.
Explicó que las estaciones de monitoreo distribuidas por Colombia se encuentran a diferentes distancias del epicentro, por lo que la percepción y el registro del movimiento pueden variar considerablemente.
De acuerdo con los datos preliminares que compartió, algunas de las principales estaciones habrían registrado una duración cercana a los 43 segundos, aunque todavía no existe una cifra definitiva que permita establecer con precisión cuánto tiempo duró el sismo en todo el territorio afectado.
Más allá de los segundos exactos, para quienes lo vivieron la sensación fue clara: el movimiento parecía no terminar.
Y esa fue, precisamente, una de las imágenes que quedaron grabadas en la memoria de esta jornada: automóviles detenidos, edificios sacudidos, personas buscando salir de los inmuebles y una población acostumbrada a los temblores enfrentando esta vez un fenómeno de una magnitud extraordinaria.
Desde Bogotá, Camilo Peña transmitió así el pulso de una emergencia que todavía está lejos de concluir. Mientras las autoridades actualizan el balance y los equipos de rescate continúan trabajando, Colombia enfrenta las horas más difíciles después del que, según los datos compartidos durante esta jornada, ha sido el sismo más fuerte de su historia reciente.

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